NÚCLEOS DE POBLACIÓN DESLOCALIZADOS

No podemos dejar de mencionar cómo repercute la escasez de recursos humanos por separado en relación con la extensión geográfica de los términos municipales, la deslocalización de las urbanizaciones respecto del casco urbano y la orografía.

El desplazamiento de la delincuencia hacia las zonas de menos recursos policiales va acompañado de la mejora de las vías de comunicación que facilitan su huida, del uso de los medios tecnológicos por parte de los malhechores (Ej. Uso de inhibidores de alarmas, móviles, etc.) y de su experiencia e inteligencia acumulada, lo que produce un aumento de los hechos delictivos.

Mientras que la única dotación de servicio patrulla por alguna de las urbanizaciones deslocalizadas del casco urbano – en su mayoría de viviendas unifamiliares-, deja desprotegido el resto del municipio, o viceversa, a merced de los delincuentes que controlan y conocen las limitaciones de los Cuerpos de policía local debido a su escasez de recursos humanos.

Es tan sencillo como colocar a una persona en un punto estratégico para que informe, vía teléfono móvil, de la ubicación de la patrulla al pasar por su punto, de modo que garantiza la actuación de sus cómplices en otra zona del municipio; o hacer saltar una alarma de una vivienda para conocer los tiempos de respuesta de la policía o, del mismo modo, desviar la atención de la única patrulla de servicio hacia esa alarma activa mientras que se comete el hecho delictivo en otro lugar.

Las urbanizaciones, carentes de seguridad privada, suelen ser objetivo prioritario de las bandas criminales que operan en estos pequeños municipios y aprovechan la orografía para hacer incursiones nocturnas, a la luz de la luna, por las vaguadas que dan acceso a las mismas.

En estos casos, la colaboración entre los Cuerpos de policía local limítrofes es crucial para realizar cierres perimetrales dada su capacidad de respuesta y evitar su huida por las carreteras convencionales.